EL PARTIDO CONTRA EL HAMBRE
Martes, Junio 22nd, 2010¡Que bien que España, por los pelos, haya metido los dos goles que, decían los expertos, necesitaba para pasar a otra ronda!. Ya he dicho que no entiendo de fútbol ni me gusta, pero ayer sucumbí a la curiosidad de ver jugar al equipo español. Desde luego, a mi modesto entender, estos no parecen aquellos chicos que, bajo la batuta de Luis Aragonés, consiguieron ser campeonísimos imbatibles de Europa. Algo les daba aquel míster que ahora parecen haber perdido. Pero bueno, son mis impresiones y, como no entiendo, a lo mejor no son ciertas ni reales.
Lo que sí es muy real es la campaña que algunos famosos han hecho para concienciarnos contra las hambrunas de África. “Campeones contra el hambre”, se llama. Víctor Valdés, portero de la Selección Española de Fútbol ( yo solo veo en los partidos a Casillas) ha hecho fotos con mensaje y un vídeo dando datos sobre la situación en algunas zonas del continente africano. Y pide tan sólo 40 euros para ayudar a que los niños no mueran de hambre en países del Sahel: Níger, Burkina Faso, Mali, Chad… donde hay hambre en todas partes, muerte y desnutrición.
Samuel Eto’o, que juega en los mundiales por Camerún, su país natal, ha dicho que “demostraremos que África es más que pobreza, guerras, hambre y enfermedad” y espera que el campeonato sirva para cambiar la imagen del continente. (EFE)

El camerunés Samuel Eto’o dice “tengo la cabeza en África aunque viva en Europa”, (Foto EFE)
No se yo como va a conseguir semejante demostración. Porque la realidad es apabullante. Por un lado, hay algo cierto: un montón de africanos multimillonarios viven estupendamente porque juegan y son punteros en equipos del primer mundo. No se si ayudan económicamente a sus países de origen o no, pero sí se que por ellos mismos, poco pueden hacer. Muy poco. Y por el otro lado está la realidad machacona de los datos que nos llegan a través de organizaciones mundiales y ONG’s. Anoto: más de 7 millones y medio de personas azotadas por el hambre en Níger. El 20% de la población tiene inseguridad alimentaria severa y el 38,2%, moderada. Malas cosechas, lluvias mal repartidas e irregulares, han hecho que la población no tenga medios para mal alimentarse más allá de dos o tres meses. Hay más de 200 mil niños severamente desnutridos y casi un millón con desnutrición moderada. En Bahr el Gazhal, región al oeste de Chad, otro país del Sahel, la desnutrición muy aguda ataca al 26% de los niños menores de 5 años (más de 17 mil). De ellos, el 5% están en peligro inmediato de muerte. Además, todos ellos son víctimas propiciatorias de enfermedades como la malaria que se cobra todos los años miles de víctimas.

En Sudán, hambre y desnutrición hacen estragos. Foto: Mundo Negro.
A consecuencia de la crisis y falta de alimentos, 800 millones de personas sufren hambre y desnutrición en todo el mundo. De ellos, la mayor parte viven en África. La ONU se había marcado un objetivo: para el 2015, erradicar el hambre del mundo. Si no fuera todo tan trágico, darían ganas de reir por la ingenuidad del objetivo y el plazo. Aunque los países no necesitados aportasen el 0′7% del PIB, no se llegaría a tiempo de erradicar el hambre en cinco años. Ni tampoco la pobreza.
Pero sigamos mirando no a África, sino a los partidos de fútbol y sus jugadores, algunos multimillonarios. Mientras consumimos cervezas, refrescos, bocatas viendo los partidos, recordemos que el continente africano tiene el 27% de la población mundial sin acceso adecuado al agua. Del agua dulce que tiene el mundo entero, solo el 9% corresponde a África y unos tienen suficiente, mientras otros por más que miren al cielo o escarben en antiguas cuencas de regatos, no tienen apenas nada: los países de África de Norte, el Cuerno de África y África del Sur mueren de sed y de enfermedades relacionadas con la carencia de la misma o con el uso de agua no potable.

Botsuana. Madre “giwi”dando de beber a su hijo el líquido exprimido a hojas y tallos. Foto: Edward Obi-Akpere
En los últimos 15 años, 1/3 de las catástrofes mundiales con el agua como protagonista, han tenido lugar en África. 135 millones de personas afectadas en total y, de ellas, el 80% “gracias” a las sequías. Los niños, debido al agua insalubre y a la desnutrición desfallecen y mueren en brazos de sus también desnutridas madres. ¡Agua, por favor, una gota de agua buena!. ¡Un poco de la comida que, cada día dejamos deteriorarse en nuestros estupendos y repletos frigoríficos de primer mundo!. Medicinas para los enfermos, remedios para enfermedades que ya estaban erradicadas y vuelven a reverdecer en África, como el sarampión. En ÁfricaOriental y Sur, hay en estos momentos una epidemia que ya ha contagiado a más de 50 mil niños en 14 países y es la causa de unos mil muertos. En Zimbabue, país vecino de Sudáfrica, han muerto de sarampión más de 600 críos.
Pero no solo pasan cosas en África. También en el primer mundo hay miseria. 9 millones de niños pasan hambre en Argentina y 3.000 mueren, aproximadamente, cada año por desnutrición. ¿A que no se lo esperaba nadie?. A fin de cuentas, Argentina produce una parte considerable de la carne y los cerales que comemos en el mundo. En Nicaragua, se están agotando las reservas de alimento y el trabajo. La desnutrición infantil también está presente, cómo no. A fin de cuentas, los niños son las primeras víctimas de toda situación conflictiva y dsgraciada.
Quédense con éstos datos:
25 mil niños mueren de hambre cada día en el mundo.
150 millones de niños son explotados laboralmente.
4 millones de niños mueren durante el primer mes de vida.
2 millones de menores de 14 años tienen Sida.
100 millones de niños sufren carencias educativas.
600 millones de niños viven en la pobreza.
Y no digo más por no hablar de los niños víctimas de las guerras, de la explotación sexual, de los abusos o de los 400 millones de niños hambrientos crónicos repartidos entre Afganistán, Bangladesh, Maldivas, Nepal, Pakistán Sri Lanka e India (país que ha protestado porque en algunas zonas se distribuyen a los necesitados esos paquetillos de nutrientes intensivos). Como si allí no lo necesitasen. Y como si la explotación laboral infantil a cambio de nada no fuera un hecho vergonzoso para un país emergente pero mísero para la mayoría y miserable para los que explotan a niños o adultos, se guardan bienes y retienen beneficios.

India: niños trabajando en una fábrica de ladrillos.
Y después de todo, que vuelva Samuel Eto’o a decir que, gracias a los mundiales de fútbol, -que “van a ser los mejores de la historia”-, vamos a descubrir que África no son guerras, hambre y enfermedades. Como si todo lo que he escrito (y mucho más que me he dejado “en el tintero”) no fuese la realidad más dolorosa y generalizada de África. Ya sabemos que en zonas de África hay oro, brillantes, petróleo, coltán… pero nada de eso ni de los beneficios que producen llega al pueblo, a los necesitados. “¡Faltaría más!”, (dice un explotador). Es la hora de hacer un partido mundial contra el hambre en el que los jugadores seamos todos y dejarnos de pelotas.







